El presente artículo está tomado del documento de la CEM "Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos", del capítulo I, que trata de los orígenes de la nación mexicana.
EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO EN LOS ORÍGENES, CONFORMACIÓN Y FUTURO DE LA NACIÓN |
El eje que guiará la reflexión es el “encuentro con Jesucristo, con la persona de Jesús de Nazaret”. Ese encuentro con Jesús en nuestra Nación tiene sus raíces en la historia, y como Iglesia y como Nación tenemos el deber de descubrir y comprender los diversas maneras como Dios, en su providencia, ha ido manifestando su designio de salvación en Cristo en estas tierras a lo largo de la historia, para alabarlo agradeciendo sus favores y bendiciones (Ef 1,3-5.9s), pedirle perdón por las ofensas cometidas y escudriñar los “signos de los tiempos nuevos” para ser fermento y alma de una sociedad renovada, y transformada en la familia de Dios. § Las semillas del Verbo y la integración de culturas en el acontecimiento Guadalupano Un primer dato a tener en cuenta es que México es heredero de ricas tradiciones y culturas indígenas que, junto con otros aspectos que necesitan de purificación, contienen valores que testimonian la conciencia de una presencia creadora, providente y salvadora de Dios. Son las verdaderas semillas del Verbo que en otros documentos de la Iglesia nos son presentadas: el hondo sentido religioso de este pueblo que ya disponía los corazones a una más pronta y lúcida recepción del Evangelio. En este recorrido histórico, descubrimos que el encuentro complejo entre los pueblos y culturas europeas con las mesoamericanas provocó en ambos, transformaciones profundas en su manera de ver la vida. Para nosotros significó el nacimiento de una nueva cultura, en medio del dramatismo y el dolor: por un lado la férrea conquista y la colonia, y por otro la evangelización de los grandes misioneros. Además encontramos tanto procesos de colonización y sometimiento, como modelos evangelizadores basados en la incansable predicación de la Palabra, de la catequesis... En ese sentido fue significativo el testimonio de santidad de obispos, religiosos... y también lo fue la incipiente devoción mariana. Lo anterior no debe hacernos ingenuos con el pasado, también hay que reconocer que en este proceso no sólo prosperó el abuso y el maltrato hacia los conquistados, sino también un marcado rechazo hacia la cultura indígena e incomprensión de sus profundos valores. Esto trajo como consecuencia el rechazo y la resistencia de muchos indígenas hacia la evangelización, pero también es cierto que no faltaron defensores insignes de la dignidad y de los derechos humanos de todos. En medio de las vicisitudes históricas antes descritas tiene lugar el evento guadalupano, que tuvo una repercusión significativa para la evangelización, y su influjo ha llegado a todo el continente. La el rostro de la Virgen de la Tilma representa un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. Con ella sucede una íntima transformación de los auténticos valores culturales mediante la integración en el cristianismo y el enraizamiento del cristianismo en las varias culturas. Ella marca el inicio de una nueva manera de comprenderse y relacionarse desde la fe en Jesucristo. § La etapa colonial Después de ese primer encuentro de culturas sucede la etapa colonial, donde bajo el impulso misionero de diversas órdenes religiosas e iniciativas diocesanas, se llevan a cabo otras maneras de hacer presente el evangelio, tratando de suscitar el encuentro con Jesucristo y su misterio redentor. Es significativo señalar que el pensamiento, la obra y el testimonio de personajes de la talla de Fray Bartolomé de las Casas, Tata Vasco, Motolinía... promovieron no sólo la creación de propuestas integrales de liberación, sino la integración de pueblos y culturas a una nueva comprensión del mundo y de su historia. Con todas estas diversas expresiones de la primera evangelización, se está llevando acabo la fundación religiosa y cultural de la Nación Mexicana. Seríamos ingenuos al momento en que tratáramos de negar una realidad que nos ha marcado como Nación y que pertenece a los rasgos fundamentales que nos definen y nos dan identidad, ha sido el hecho del encuentro con Jesucristo, por la mediación de Santa María y de la Iglesia católica a través de sus miembros. Este hecho subsiste y de algún modo todos participamos de él. Sin embargo es necesario reconocer que durante la Colonia también existieron graves errores y problemas que coexistieron con la labor misional de la Iglesia. § La racionalidad moderna a favor de la independencia y la libertad políticas Al trabajo de la evangelización se fueron agregando los postulados de una racionalidad moderna, que buscaba una independencia que condujera a la autonomía de España. Se dan aquí nuevos procesos y aspiraciones motivados y alentados por pensadores católicos, quienes encontraban en su fe en Cristo y en María de Guadalupe la inspiración de aquella libertad ansiada por el pueblo sufriente. La parcialización de esta realidad histórica ha llevado a relecturas que no corresponden a los sucedido, sino que deforman la conciencia de la conformación de nuestra identidad como Nación. Y a pesar de la contribución de personas católicas a la Independencia, sin embargo, el predominio de ciertos procesos fue llevando a la configuración y organización de un estado laico, más cercano a los modelos liberales francés y estadounidense, que a la realidad cultural de la Nación. Esto originó la conformación de dos formas irreductibles de comprender la identidad de la Nación, y de buscar el bien de la sociedad. § El dilema de la identidad Emerge una paradoja, que yo creo más de una vez nos ha asaltado en momentos de reflexión personal: en el contexto de un pueblo mayoritariamente católico, las relaciones institucionales entre la Iglesia católica y los diversos representantes del Estado mexicano fueron de tensión, y en ocasiones, hasta de rechazo mutuo. Pensemos en los acontecimiento de la revolución cristera (1926-1929)... son conflictos y tensiones que actualmente están siendo mejor comprendidos pero que requieren de una explicación al pueblo Mexicano. Estos procesos de emancipación política también fueron generando duras controversias y luchas fraticidas que nos acompañaron hasta la primera mitad del siglo XX. Pero quizás, lo que más debiera ser motivo de reflexión en estos días es esa herida profunda causada en el corazón de millones de mexicanos, en su mayoría católicos, que los ha obligado desde hace años a vivir dos lealtades aparentemente contradictorias y excluyentes: a Dios y a la Iglesia por un lado, y al Estado y sus gobernantes por otro. Desde entonces se ha vivido una visión dualista y contrapuesta de la identidad nacional. § Marginación de la Iglesia a la esfera privada Durante la primera mitad del siglo XX, la iglesia llegó a ser vista como el principal obstáculo de la identidad, de la soberanía y del desarrollo de la Nación, y se pensó que al menos su reducción y marginación a la esfera privada, traería una mayor afirmación de la identidad de los mexicanos. En los hechos no fue así, y sabemos que los mexicanos lucharon entre sí como enemigos, dejando una profunda herida que todavía hace falta sanar con la reconciliación y el perdón. Con la persecución religiosa, la iglesia vio nacer al martirio a muchos de sus miembros, quienes muriendo por su fe en Cristo Rey y en Santa María de Guadalupe, y por su amor a la Iglesia y a la Patria, ofrendaron su vida por el derecho a la libertad religiosa. § La difícil etapa de la “simulación forzada” Con los “arreglos” de 1929 no se sentaron las condiciones para una nueva relación basada en una auténtica reconciliación nacional, cimentada en la justicia y el derecho. Por el contrario, permanecieron leyes abiertamente hostiles a la libertad de expresión, de asociación y de religión. Se originó así la “anticultura de la simulación forzada”, que fue deteriorando el sentido de la ley justa, el papel de la autoridad y de las formas en que la sociedad debe vivir y organizarse dentro del orden jurídico. A partir de entonces la presencia institucional de la Iglesia fue cada vez más marginada de los espacios sociales en los que antes participaba activamente, con el consecuente detrimento en la formación de valores, de la conciencia y del compromiso social de sus miembros. Lo más lamentable no fue tanto la marginación de la Iglesia, sino la paulatina automarginación de muchos católicos del mundo de la política, de la economía y de la cultura en general. § Logros y reivindicaciones a partir de la mitad del siglo XX De los años 30´s a los 60´s, el desarrollo económico e industrial del país logró algunos avances, pero el excesivo centralismo y control del poder llevo a que a nivel nacional no se dieran avances significativos en la democratización de los procesos políticos y, en diversas regiones del país los sectores más pobres no encontraron un mejoramiento profundo y amplio en su calidad de vida. De 1960 en adelante creció el descontento por falta de participación plural y realmente democrática en la vida social y política del país. Se incrementaron las huelgas y las manifestaciones de protesta de diversos sectores de la sociedad. A ellas se unieron los reclamos de los universitarios, que exigían justicia social y democracia. Pero esos anhelos de búsqueda de una nueva situación terminaron en hechos sangrientos. Estos hechos también se ven marcados por uno de los acontecimientos eclesiales más importantes del siglo XX: el Vat II, y por los trabajos del CELAM, y del ministerio de papas como Juan XXII. Paulo VI y Juan Pablo II, sobre todo en la línea de ir esclareciendo la conciencia y la misión de la Iglesia. § México ante sus desafíos internos y el proceso creciente de globalización En la década de los 80´s, además de las exigencias ya señaladas, se añadirán las presiones de un mundo cada vez más globalizado en lo económico, pero también plural en lo cultural y más democratizado en lo político. En el año de 1992, con la modificación a los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 constitucionales, los obispos reconocieron que se abría el camino para terminar con la hostilidad, aunque todavía faltaba mucho camino por recorrer para una verdadera cultura de libertad religiosa. Además en la última década del s. XX se verificó un proceso de creciente participación política y una reforma electoral que superara definitivamente el fraude y diera igualdad de oportunidades a otros partidos políticos. § La primacía de la macroeconomía Actualmente nos encontramos en un momento de la historia en que el desarrollo económico resulta determinado por una política económica mundial marcadamente especulativa y por tratados comerciales que marchan a un ritmo acelerado y asimétrico respecto a las necesidades de trabajo y desarrollo interno de la mayoría de la población, en especial de los pobres y marginados. Y desde el punto de vista de ellos, desde la visión de los marginados, hay que reconocer que aún persisten deficiencias importantes. § Deterioro de la economía interna El deterioro de la capacidad adquisitiva de la mayoría de las personas, y el acelerado enriquecimiento y concentración de las riquezas en manos de unos cuantos, pone en evidencia uno de los más graves problemas de nuestro tiempo que hacen de México uno de los países con mayor desigualdad social. § La pobreza y la violencia Hoy día han surgido nuevas formas de pobreza en los campos y en las ciudades, de marginación y hasta de exclusión de grandes grupos sociales, especialmente de campesinos e indígenas. En el campo por falta de oportunidades reales de desarrollo, se han incrementado los procesos migratorios dentro y fuera del país, y aumentando de manera importante la llamada economía informal. La inseguridad a causa de los crímenes en las ciudades es un hecho constatado por todos. Además han surgido nuevas formas de violencia y criminalidad. Todas estas situaciones requieren de ser analizadas para buscas sus causas y ofrecer medidas reales de solución. § Tratando de comprender los nuevos SDT Vivimos como nación una situación de cambio profundo y complejo en todos los aspectos de la vida social y en todos los rincones del país, que da origen a una nueva cultura y aun nuevo estilo de vida caracterizados por los siguientes aspectos: - La sociedad mexicana emerge como una realidad plural, que busca espacios de participación y reconocimiento. - La sociedad mexicana quiere consolidar procesos e instituciones que permitan la representación de toda la sociedad. - Se percibe un clamor por buscar la superación de las causas estructurales de la pobreza y de la exclusión, a través de un modelo de desarrollo integral fundado en la justicia social. - La sociedad mexicana quiere un desarrollo sustentable. - La sociedad mexicana quiere ser sujeto de su propio destino de acuerdo a toda su riqueza humana, cultural y espiritual. Se trata de un profundo anhelo de millones de mexicanos deseosos de crecer al interior de una cultura de la vida que fortalezca las instituciones democráticas y participativas, fundadas en el reconocimiento de los derechos humanos y en los valores culturales y trascendentes de nuestro pueblo. § Todos llamados a redescubrirnos y a comprender las nuevos desafíos Y todo la anterior descripción ¿qué? Nosotros que estamos hoy aquí ¿qué? Creo que todo lo anterior nos debe llevar a revisar que es lo que me une al que está a mi lado, al que está en la ciudad, en el campo...como mexicano, cuáles son los referentes más comunes y dónde están los principales problemas que nos han contrapuesto. Se ha llegado el momento de compartir nuestra persona, sin odios ni violencia, aportando a los demás mi riqueza personal. Estamos llamados a dar un paso hacia delante en una mejor comprensión de nuestra historia, de modo que nos seamos prisioneros del pasado sino que, emprendiendo el camino del perdón y de la purificación de la memoria, los males de antaño no nutran el odio ni sigan lastimando. Todos nuestros pastores están ciertos que si logramos superar el miedo y la apatía como pueblo y personalmente, seremos capaces de transformar nuestra realidad para bien y nos convertiremos en una nación más cristiana, más humana y más sujeto de su propio destino. Deberíamos sentir la urgencia de anunciar el Evangelio, salvaguardando la dignidad de las personas, la riqueza de las culturas y colaborando en la construcción de una cultura globalizada de la solidaridad. Debemos sentirnos especialmente impulsados a esa tarea por el testimonio de los mártires y la presencia Materna de Santa María de Guadalupe. Pistas para el trabajo de reflexión personal § En el origen de mi historia personal, ¿cómo es que sucedió el primer encuentro con Jesús vivo? § ¿Cuáles son las situaciones que a lo largo de mi vida me han hecho entrar en crisis por una falta de integración de mi fe con la vida? § ¿De qué manera he experimentado la crisis de mi identidad como creyente católico y como mexicano? § Ante el ejemplo de los mártires mexicanos, y partiendo de una toda de conciencia sobre mi identidad cristiana, ¿estoy dispuesto(a) a dar el mismo testimonio, incluso con el derramamiento de mi propia sangre? ¿porqué razones? § El panorama de la situación actual del país, donde millones de mexicanos viven pobres, ¿realmente me lleva a cuestionar mi fe, mi relación con el mundo y la sociedad? § ¿Cuáles son las riquezas personales como mexicano y creyente en Cristo Jesús, y frente a la situación actual, me siento llamado a compartir? § ¿De qué manera puedo anunciar hoy el evangelio en mi labor educativa? |